segunda-feira, 1 de julho de 2013

El País: Brasil celebra una goleada contundente

Tão difícil quanto ganhar na megasena acumulada,
a Seleção Brasileira surpreendeu o mundo.

Leiam a reportagem do maior jornal espanhol, el País.

El sueño de Maracaná fue una pesadilla

Brasil celebra una goleada contundente contra España, desnaturalizada y con una inferioridad elocuente ante un rival que mostró el colmillo en cada jugada

EL PAÍS - JOSÉ SÁMANO Río de Janeiro 1 JUL 2013 - 02:17 CET1812

España encajó en Río un maracanazo en toda orden, el mayor azote que ha recibido en un partido oficial en la etapa de Vicente del Bosque como seleccionador. El sueño de jugar en Maracaná y ante su hidalgo representante derivó en una pesadilla. No hubo muestrario español, con un equipo zarandeado desde el primer suspiro por un rival desbocado, frenético, que se tomó la cita como una cuestión de estado mayor.

Con el cuchillo entre los dientes, Brasil descamisó a España, que, además, padeció unas cuantas desdichas: concedió goles en minutos fatídicos, se quedó a un centímetro del 1-1 en una jugada de Pedro, Sergio Ramos falló un penalti ya con 3-0 y Piqué acabó expulsado, víctima de las diabluras de Neymar. Una noche aciaga por completo para la selección española, que se llevó un varapalo que no esperaba. Su inferioridad fue elocuente, inopinada por lo bien que ha competido siempre este equipo. De todo se aprende, y España puede hacerlo si hace la lectura adecuada y todo queda en una jornada para el olvido, casual. Al ir a la lona, los verdaderos campeones se levantan.

Brasil desnaturalizó a la Roja, que se sintió siempre en un partido engorroso. Hizo lo imposible por que el partido no tuviera carrete, por que se interrumpiera una y otra vez. Hasta que se vio ganador al inicio del segundo tiempo, faltas, grescas, demoras en cada jugada. Con las gradas en combustión, efervescentes desde horas antes del inicio, la selección canarinha mostró el colmillo en cada acción.

Piernas de mármol, la mandíbula a punto de estallar y el partido siempre en el horno. España se movía en un hervidero, en un territorio minado, y nunca estuvo a gusto. Le resultó imposible dar palique al juego, ni siquiera a través de jugadores como Xavi e Iniesta. No encontraba las bandas, donde Alves, con las riendas, defendía con ardor, y Fernando Torres quedaba encapsulado entre Thiago Silva y David Luiz.

No hubo migas de Mata, fuera del duelo desde el arranque.
El gol de Fred en un pis-pas resultó capital, disparó aún más la pirotecnia local y Brasil, a hombros de Maracaná, se encontró con el guion soñado en un parpadeo. Fue una jugada confusa, de enredos. Fred fue a por el centro lateral escoltado por Arbeloa y Piqué. Un rebote, el lateral que le pierde de vista, el brasileño que cae al suelo, Casillas que no arranca y el ariete que remata tumbado en el césped. Con Brasil a la vista y Maracaná en estado febril, también un tanto en contra en dos minutos. Un Everest.

La Roja fue un equipo zarandeado desde el primer suspiro por un conjunto desbocado
Con un mundo por delante, España intentó sin éxito tirar de repertorio. No lo consiguió, incapaz de combatir frente a la armadura brasileña. Brasil llevó el partido al cuerpo a cuerpo, lo que menos interesa a la Roja, más liviana y delicada. Cada pelota en discusión fue un asalto. A Brasil no le importa encadenar falta tras falta. Lo hace de forma muy calculada y casi siempre lejos de su portería. De principio a fin, impuso su físico.

Ganó el partido defensivo y el ofensivo. Con su feroz presión y los tacos de lija, incomodó de lo lindo a los españoles, que no veían la forma de que la pelota circulara; atrapado el balón, por la vía directa, sin pausas, con el turbo, un suplicio para la zaga visitante, sobre todo para los dos laterales. Arbeloa, que se jugó la expulsión en un derribo a Neymar cuando entre él y Casillas solo había prado, fue relevado al descanso. Antes tuvo tiempo de ver mejor que nadie el zapatazo con la zurda con la que la estrella brasileña anotó el segundo gol. El defensa español cerró mal la jugada y Neymar, elegido el mejor del torneo y reforzado como estrella mundial, reventó la red. Por el otro costado, Jordi Alba tampoco pudo echar el lazo a Hulk, explosivo cuando enciende su poderoso tren inferior.

A España solo le quedaba sublevarse. En un contragolpe entre Torres, Mata y Pedro estuvo a punto de tener dictado en la final. Pedro superó con su disparo a Julio César, pero David Luiz llegó a despejar la pelota a un dedo del gol. Del empate al tanto de Neymar con el intermedio encima. A la hora de marcar, Brasil hasta tuvo puntería con el reloj, en la primera y última jugada de un primer acto. Y, de vuelta, en el estreno del segundo tiempo.

De nuevo Fred, enchufado como goleador en esta Copa. Pesadumbre total para España, con un 3-0 y todo un tiempo por jugarse. Solo le sirvió para acumular calamidades. Sergio Ramos falló un penalti, Neymar logró lo que ya estuvo a punto de conseguir con Arbeloa, una expulsión, la de Piqué. El equipo de Del Bosque ya no tenía otra misión que mitigar de alguna manera un desastre mayor. No tuvo otro consuelo. Ahora, ya sabe lo que le espera dentro de un año, cuando regrese a Brasil para defender el título mundial.

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