sexta-feira, 18 de maio de 2012

Somos todos Europeus?

Sim, mais uma vez, somos todos europeus.

Nas Guerras Mundiais do século XX, a quase totalidade do mundo se juntou para defender os países europeus, principalmente a França e a Inglaterra.

Unificados com a Igreja Católica e depois com os Protestantes, a Europa tem tradição de unificar o mundo para defender os seus interesses.

O ocidente se juntou para salvar a Espanha da ocupação otomana, depois o ocidente se juntou para descobrir e conquistar as Américas e todos os continentes da Terra. Depois a Terra foi hegemonizada pela Inglaterra e mais tarde pelos Estados Unidos.

Agora, o mundo acompanha assustado o que está acontecendo com a Europa. E todos somos chamados a ser europeus, mais uma vez.

Mas, da mesma forma que, em todas as outras vezes a Europa saiu diferente, desta vez também as mudanças estão evidentes.

O quê está acontecendo na Europa reflete em todas as economias do mundo. Os tsunamis e as marolas já estão chegando também no Brasil.
Nenhuma pessoa e nenhum país se salvará sozinho.
Se os reflexos são coletivos, as ações para superá-los também precisam ser coletivas.

Vejam o Editorial do jornal El País, da Espanha:

Todos Europeístas

Francia, Alemania y Reino Unido plantean ideas para la consolidación de la Unión Europea
El País 18 MAY 2012 - 00:01 CET – EDITORIAL

François Hollande ha puesto en pie un Gobierno de políticos antes que de especialistas, tanto que el ministro que no gane en su circunscripción en las elecciones de junio saldrá del Ejecutivo. Encabezado por el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, que al igual que Hollande tampoco tiene experiencia ministerial, lo ha hecho con un nuevo código deontológico, rebajando sus salarios un 30%, respetando la prometida paridad y con auténticos pesos pesados, con la excepción de la relegada Martine Aubry.

No deja de ser paradójico que el titular de Exteriores, Laurent Fabius, y su segundo en materia comunitaria, Bernard Cazeneuve, fueran los principales defensores desde las filas socialistas del no que en el referéndum de 2005 hundió la Constitución Europea.

Pero hoy todos son europeístas; de otra Europa, como ayer aclaró el nuevo ministro de Economía, Pierre Moscovici. En un doble sentido: con la exigencia de una agenda de crecimiento para ratificar el Pacto Fiscal y la promesa de que, siendo central el eje franco-alemán, se vuelva a una Unión en la que cuenten todos los socios y las instituciones. Es decir, alejándose de la idea de directorio.

Al borde del precipicio de una ruptura del euro y con un crecimiento económico muy débil, la política europea está evolucionando rápidamente. Ayer, desde fuera de la eurozona y del Pacto Fiscal, el primer ministro británico, David Cameron, lanzó un serio aviso contra tal quiebra y pidió más intervención del BCE y más integración; para los demás y para defender los intereses de la City londinense y las posibilidades de crecimiento de la propia economía británica.

Desde Aquisgrán, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se pronunció a favor de una política financiera común y un Gobierno central en la UE, cuyo presidente fuera elegido por sufragio. No es un plan para mañana, sino para pasado. Si hay tiempo.

Hoy lo urgente es salvar el euro.
Lo entienden todos, incluidos los no europeos, y será previsiblemente el objeto central de los debates que se abren esta tarde en el G-8 en Camp David (EE UU).
Tras su ajetreado viaje a Berlín, es la primera cita multilateral de un nuevo presidente de la República Francesa, socialista, que se ha comprometido a la vez a la austeridad y al crecimiento a escala europea, pues, como dijo Moscovici, “la deuda pública es un enemigo” para Francia, pero ya nadie puede realmente actuar en solitario.

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