terça-feira, 22 de maio de 2012

Brasil e Argentina em Guerra Comercial

Precisamos prestar atenção

Vejam esta matéria interessante, escrita pelo correspondente do jornal espanhol, El País, em Buenos Aires, Alejandro Rebossio. Os pequenos problemas podem se transformar em grandes problemas, caso as pessoas não tomem as providências necessárias no momento oportuno. Como diz o velho sindicalista cristão: “Precisamos Orar e Vigiar”

Vejam a matéria de hoje:

Brasil y Argentina se vuelven a trenzar en una guerra comercial


El País - Por: Alejandro Rebossio – correspondente em Buenos Aires-22 /05/2012

El fabricante de patatas fritas congeladas Mc Cain, de origen norteamericano, paralizó el pasado domingo en Argentina una fábrica donde trabajan 700 obreros porque Brasil, principal destino de sus exportaciones, suspendió la semana pasada las licencias automáticas para el ingreso de éste y otros productos. Se trata de una represalia del socio mayor de Mercosur contra la segunda economía del bloque por sus restricciones a las importaciones.

El Gobierno de Dilma Rousseff también frenó con licencias no automáticas (que demoran 60 días el ingreso de bienes) las manzanas, el trigo, las pasas de uva, los medicamentos, los langostinos, los cítricos, los quesos y los vinos de Argentina, entre otros productos. La decisión se adoptó pese a la reunión que la semana pasada mantuvieron en Brasilia los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, el brasileño Antonio Patriota y el argentino Héctor Timerman, en la que se comprometieron a resolver los conflictos comerciales en los próximos cuatro meses. Ambos funcionarios habían prometido comenzar el trabajo de desmantelamiento de barreras en "cuestión de días".

Argentina ha frenado el ingreso de una inmensa variedad de bienes brasileños y en la reunión de ministros prometió que pronto abrirá la importación de carne porcina. Desde febrero pasado, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ordena que se deben presentar las llamadas declaraciones juradas anticipadas de importaciones para que se autorice o no la entrada de cualquier bien al país sudamericano. La medida afecta a productos de todos los orígenes, incluidos los provenientes de la unión aduanera de Mercosur.

La ventaja de Brasil, Paraguay y Uruguay respecto de otros países que no integran el bloque radica en que cuentan con un diálogo directo con Argentina para resolver caso por caso. Los demás carecen de esa vía de comunicación y por eso algunos, como los de la Unión Europea, EE UU y México, se han quejado (por ahora no hay demanda de por medio) ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Al escenario de tensión entre Argentina y Brasil se añade la depreciación que viene sufriendo el real en lo que va del año. El Gobierno de Rousseff está satisfecho con la medida porque refuerza a su industria, tanto en las exportaciones como en la competencia en el mercado interno contra las importaciones chinas, por ejemplo. La moneda brasileña perdió el 3,4% de su valor la semana pasada, una caída similar a la que experimentó el peso en 2012. Sin embargo, la moneda argentina se devaluó 15% la semana pasada en el mercado paralelo, adonde han recurrido muchos ahorradores e inversores porque el Gobierno de Fernández ha bloqueado casi todas las autorizaciones por Internet que daba para comprar divisas.

En el periódico argentino Página/12, de buen acceso a las fuentes gubernamentales de su país, se especulaba con que Argentina podía responder a la devaluación del real con una mayor depreciación del peso y con nuevas barreras a los productos brasileños.

Por un lado, el Gobierno argentino “cerró el grifo de las importaciones de todos los orígenes” en otra de sus medidas para evitar una devaluación y para resguardar los dólares que necesita para pagar deuda pública, expone Rodrigo Álvarez, analista de la consultora Analytica. Por el otro, las industrias argentinas tradicionalmente más afectadas por los competidores de Brasil ahora se encuentran con que éstos se benefician por la devaluación del real y por las recientes medidas que el Gobierno de Rousseff adoptó en favor de esos sectores manufactureros, como los del calzado, textil y partes de coches. Esta situación refuerza el sentido de las restricciones argentinas a la importación desde el gigante sudamericano, según Álvarez.

Pero el comercio entre ambos países se hunde sobre todo porque las dos economías pasan por una coyuntura de fuerte desaceleración, incluso de estancamiento, según la visión de algunos economistas. El PIB de Brasil creció apenas 0,15% en el primer trimestre de 2012, es decir, está claramente estancado. No por nada el gobernador del Banco Central brasileño, Alexandre Tombini, declaró este domingo que no descartaba nuevos recortes en los tipos de interés para estimular la economía. El PIB de Argentina creció, según su Gobierno, un 4,8% en el primer trimestre, aunque economistas del sector privado descreen de esa cifra y la calculan en 1,8% o 2,8%, según un informe del banco Goldman Sachs.

Por ejemplo, el Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres calcula que Argentina creció 1,9% en los primeros tres meses del año y solo 0,6% en abril. El agravamiento de la crisis de Europa podría impactar aún más en los dos socios mayores de Mercosur, aunque técnicamente tienen que sucederse dos trimestres de caída del PIB para considerarse que están en recesión. En el caso de Argentina se añade el debate de los economistas oficialistas y críticos, incluso heterodoxos, de si el país se encamina hacia una estanflación, es decir, recesión con inflación, que sería el peor de los escenarios para los ciudadanos.

En abril las exportaciones brasileñas a Argentina se redujeron 23,2% (en especial, por los coches y sus piezas, los camiones, el mineral de hierro y los tractores) y no es casualidad que la respuesta a ese derrumbe se haya traduducido en represalias del Gobierno de Rousseff. A su vez, los envíos argentinos a Brasil disminuyeron 9,6%. En especial se desmoronaron 19,2% las de coches, una industria que hasta el año pasado impulsaba el crecimiento argentino y que ahora lo retrae e incluso hace peligrar empleos en sus proveedores de piezas. Es así que se redujo algo el histórico déficit comercial de Argentina con Brasil.

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